El club América, originario de Santa María la Ribera.

Por Diego Ruvalcaba*

O los odias o los amas. El Club América no admite medias tintas. Hoy 12 de octubre cumple 100 años. De grandeza, dirán unos, de vergüenza, dirán otros. Lo que no está en duda, es que la historia de uno de los dos equipos más populares de México, está ligada a la colonia Santa María la Ribera.

Para poner las cosas en perspectiva, nos ubicaremos en 1916: la lucha revolucionaria ya se había desvanecido, las batallas armadas eran cada vez menores y se concentraban en provincia. Pancho Villa se había replegado hacia el norte hasta invadir Estados Unidos y Venustiano Carranza preparaba el constituyente. Nuestra colonia respiraba cierta paz y progreso. Escritores, religiosos e inmigrantes españoles, llegaban a vivir a Santa María. La colonia se habitaba de una aristocracia, que si bien no era la más alta, tampoco podía considerársele “popular”.

El fútbol había sido traído a nuestro país por inmigrantes ingleses a finales del siglo XIX. En 1902 crearon una liga amateur en la que los equipos estaban compuestos en su gran mayoría por extranjeros. En esos tiempos, el fútbol era un deporte de élite, y muy pocos lo jugaban, aunque cada vez se desarrollaba más y era practicado también en escuelas religiosas.

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Es entonces, cuando en el Colegio Mascarones, un grupo de adolescentes soñadores, forman el equipo llamado “Récord”, quieren unirse a la liga amateur, pero les faltaba uniformes y dinero. En cambio, el equipo marista del colegio de la Perpetua, el “Colón”, si tenían uniformes, pero les faltaban jugadores. Ambos equipos deciden reunirse para discutir su futuro.

Esas reuniones, emprendidas por Rafael Garza Gutiérrez (considerado el líder y pionero del equipo) se hacen en la casa de la tía Calita (Doña Calixta Cortina viuda de Domínguez), tía de uno de los jugadores. La casa aún existe y está ubicada en la Santa María la Ribera, específicamente en José Antonio Alzate No. 136 (entre Naranjo y Sabino, hoy es la vidriería “Nonoalco”).

De los sucesos del 12 de octubre de 1916, -celebrado por mucho tiempo como el día de la raza o del descubrimiento de América-, hay al menos tres versiones: La primera, es que partieron de ahí al centro a comprar las telas para sus uniformes, la segunda, es que partieron de la casa de la tía Calita hacia los llanos de fútbol de la colonia Condesa y que allá, al calor del partido, fue que decidieron fusionar los equipos Record y Colón. Y la tercera, -la reconocida por la directiva del actual club América-, es que en la reunión en la casa se decidió la fusión y se creó oficialmente el equipo “América”. El 12 de octubre de 2008, la directiva del América, develaría una placa afuera de la casona de Alzate, estableciéndola como el lugar oficial de la fundación del equipo.

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Tomaron como base el uniforme del colegio Mascarones, el cual era amarillo y azul, pero como estaba desgastado, se veía color crema. Crearon el logotipo con las letras CA (Club América) y décadas después le agregarían el continente americano y el águila. Ingresaron exitosamente a la liga amateur, y causaron sensación desde un principio, pues fue el primer equipo formado totalmente por mexicanos (y por estudiantes).

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En su primer etapa, tuvieron gran éxito, ganando varios campeonatos en los años veintes. Transitaron del amateur al profesionalismo y se sumieron en una crisis que duró más de treinta años, hasta que en 1959 fue comprado por Televisa, y después de la cuantiosa inyección económica y de que Emilio Azcárraga Milmo, decidiera la construcción de su casa: el Estadio Azteca, lograron su primer campeonato en la época profesional en la temporada 1965-1966. Después obtuvieron dos campeonatos más en los setenta (70-71 y 75-76) y se consolidarían como una potencia del fútbol mexicano al dominar la década de los ochentas.

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El América se volvió un equipo odiado y amado por la afición mexicana gracias a sus vínculos con Televisa. Al igual que todos los productos de esa televisora, -esa compañía que le ha hecho tanto daño a México con su complicidad con el poder y el compromiso para distraer y no educar al pueblo mexicano-, los cremas, las águilas, los azulcremas, los millonetas, se volvieron un equipo prefabricado para ser consumido por las masas. Es muy sonado el caso de compra de árbitros en los años ochentas y la gran cantidad de dinero invertido por Televisa para publicidad y comprar jugadores extranjeros de gran prestigio.

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En los albores del nuevo siglo, siguen conservando dicho poder, prestigio y polémica, de la cual están orgullosos y hasta lo han vuelto un mote mercadotécnico (el famoso “Odiame más”). El América ha ganado en lo que va del siglo XXI, cuatro campeonatos, pero paradójicamente su futuro es incierto. La errática conducción de Emilio Azcárraga Jean, la llegada del Internet, los cambios de poder político en México, las crisis económicas y el crecimiento de modelos de negocio como Netflix han golpeado irremediablemente a Televisa. La fortuna y el imperio que dejó el Tigre Azcárraga se ha reducido a la mitad, y los ratings de televisión se han desplomado. Y aunque el América sigue siendo junto con las telenovelas el producto estrella de Televisa, no sonaría descabellado que en un futuro el América ya no sea negocio. Cada vez más equipos de fútbol -como sus archirivales Chivas- buscan otros modelos de negocio, pues la transmisión televisiva, ya no es atractiva para el consumidor ni para el inversionista. Parece broma, pero no lo es: el pobrísimo pastel que el América llevó al festejo del centenario pudiera ser una advertencia de su porvenir.

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Por si fuera poco ser cuna de artistas, escritores, poetas, religiosos, escuelas, pulquerías y museos, Santa María la Ribera también es cuna de futbolistas. Aquellos que jugaban en el extinto redondel de la Alameda.

En nuestras calles crecieron y golpearon un balón, los futbolistas que crearon al América, pero también al Oviedo, y seguramente metieron gol en la Alameda: los hermanos Anaya del Atlas, Horacio Casarín del Necaxa, Mateo de la Tijera del León, el Gallo Gallardo, Toño Carvajal, los hermanos Arnauda y en la actualidad podemos encontrarnos por la calle de Jaime Torres Bodet, a Omar Mendoza, defensa lateral del Cruz Azul. ¿Cuáles de los chavos que hoy están pateando un balón alrededor del Kiosco serán los próximos ídolos de millones de aficionados?

* Diego Ruvalcaba es vecino de la Santa María la Ribera desde hace 29 años, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y director de santamarialaribera.mx, Radio y Cineclub Santa María la Ribera.

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