Prince ha muerto en Minneapolis y yo estoy lejos.

Por John Hazard*

Prince ha muerto en Minneapolis y estoy lejos, igual que una persona de mi familia murió hace poco y estuve lejos. La diferencia es que hoy habrá fiesta toda la noche para recordar y vivir la música de Prince. Habrá muchas lágrimas y mucho sexo, estoy seguro.

13055494_10153481303976669_4014406984974858311_nEn Minneapolis durante años, animar una fiesta para que la gente bailara no significaba nada más que poner discos de Prince. Cuando llegué a México en 2000, eso no funcionaba. No lo pude creer. ¿Qué hago, entonces? …Tengo la misma edad que Prince, y lo vi en el escenario y en la calle constantemente, ya que dijo: “I live in a small town and I always will, because I can walk around and just be me.” (Vivo en una ciudad pequeña y siempre lo haré, porque puedo andar por allí y simplemente ser yo.)

Nos sentimos honrados e impresionados de que la primera superestrella que no dejó de vivir “en provincia” estaba entre nosotros. Hay que decir que, por pequeña que es Minneapolis, existen más lugares para tocar música original que en la Ciudad de México, Guadalajara y Tijuana combinadas. Por ejemplo: había un Minneapolis Sound de soul/funk/rhythm and blues y otro de punk y otro rock.

Oigo la música de Prince desde 1980 y en este momento puse una de sus mejores grabaciones, “Nothing Compares 2U”, canción que escribió para Sinead O’Connor y grabó con la cantante Rosie Gaines, fenomenal y desconocida. Es de esos años cuando empezó a emular a los cantantes de R & B y soul de antes. En los primeros años, Prince, casi único entre músicos negros, habló de haberse inspirado en gente como Joni Mitchell y Carlos Santana, e insistió en tocar la música que él quería y ser juzgado por su trabajo y no por el color de su piel. Y, obviamente, llevaba la influencia de Sly and the Family Stone, The Jackson 5 y James Brown, entre otros.

La primera canción que escuché de él era “Wanna Be Your Lover” mientras lavaba trastes en un restaurante, cuando él era todavía estrella local. Otros recuerdan, desde antes, sus shows en el Capri Theater en el norte de Minneapolis. Él creció del lado norte pero hizo secundaria y prepa en el sur. Yo crecí y estudié en el sur y trabajé, años después, en una prepa en el norte cerca de donde Prince creció, hijo de un músico de jazz y una trabajadora social escolar (y después, cuando ya era famoso su hijo, en la YWCA).

Lo vimos tocar gratis o casi gratis tantas veces, todos los de mi generación en Minneapolis, que nadie podría decir exactamente cuántas veces. Una de esas veces tocó guitarra, piano, bajo y batería (su primer instrumento) durante una sola canción. Habíamos pagado un dólar esa noche. Tal vez cinco. El sábado pasado, tocó su último de sus conciertos baratos (diez dólares) anunciados con poca anticipación (esta vez con solo piano y voz). Parece, por lo poco que he podido ver ahora, que sabía que estaba enfermo y quería seguir activo en la música hasta el último momento.

Recomiendo su disco “Around the World in a Day”. Arriesgó su trayectoria exitoso para hacer un álbum de canciones psicodélicas y de “world music” y, claro, vendió menos que sus otros discos. Él casi siempre tocó todos los instrumentos en sus discos y en este caso la canción “Tambourine” es sólo batería, bajo y voz (al final de este escrito la podrán encontrar). Les reto a los músicos machistas que siempre atacaban a Prince a hacer lo que él hizo en la batería en esa canción. (Prince, como Michael Jackson, siempre fue víctima de homofobia sin necesariamente ser gay.)

De su vida personal, ¿qué decir? Era vegetariano y evitaba las drogas y el alcohol. Sus letras no eran nada si no eran celebraciones del sexo libre, pero en sus últimos años se declaró Testigo de Jehová.

* John Hazard es vecino de la Santa María la Ribera, de origen norteamericano, lleva dieciséis años viviendo en México y diez en la colonia. Es profesor de inglés.

One Comment:

  1. Muy bien artículo, solo que hasta donde sé, Nothing compares 2U, no fue escrita para Sinéad O’connor, él la escribió y grabó con su banda en 1985, sin mucho éxito hasta que Sinéad hizo el cover en 1990.

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